2015-07-01 2017-04-07

Múltiples son las condiciones físicas que se plantean en nuestro deporte y que requieren un entrenamiento específico para su incremento. El pádel se rige por movimientos explosivos continuos que requieren de una capacidad de desplazamiento lo más rápido posible, para llegar a esas dejadas o distintas situaciones que se plantean en la competición. Hablamos, por tanto, de la velocidad. Al igual que la fuerza la velocidad puede clasificarse según su manifestación: gestual, de desplazamiento, de reacción… Todas ellas deberán entrenarse de manera específica para lograr una sintonía que se refleje en tu juego.

IMPORTANCIA DE LA VELOCIDAD

En primer lugar cabe definir la velocidad como una capacidad física que resulta de la interacción de otros sistemas, como el sistema muscular o el sistema nervioso entre otros. Otro tipo de trabajos interferirán también en esta cualidad física que tan importante es en el pádel. Cuando dos jugadores poseen un nivel muy parecido el factor físico (entre ellos la velocidad) puede decantar la partida hacia un lado u otro, además de ser capaz de mantener los niveles de velocidad durante todo el encuentro.

Como bien hemos planteado anteriormente la velocidad depende de otras condiciones físicas que se deben trabajar. En primer lugar hay que destacar a la coordinación, pues a pesar de que hagamos un gesto velozmente de nada servirá si está descoordinado. La resistencia es el segundo factor que puede desarrollarse mediante el trabajo paralelo de fortalecimiento en el pádel. La fuerza sería el tercer punto, aunque no menos importante, que determinará la cantidad de unidades motoras reclutadas en el gesto veloz que deseemos realizar. Algo que remarca de nuevo el trabajo de fuerza en cualquier deporte pero especialmente en el pádel.

EJERCICIOS PARA TRABAJAR LA VELOCIDAD

La poca longitud de la pista obliga a desplazar a nuestro cuerpo lo más rápido posible para llegar a todas las zonas con relativa facilidad. Esta velocidad de desplazamiento corporal puede ser entrenada con el ejercicio que puedes observar en el vídeo inferior.

El entrenador que lance las pelotas deberá tener en cuenta que los desplazamientos no deberán ser  demasiado largos, de tal forma que imiten las distancias recorridas en los sprints del pádel. Con este tipo de ejercicio, y sus múltiples variaciones, también estarás trabajando la velocidad de reacción.

Los desplazamientos más frecuentes en el pádel son diagonales. Unos simples conos a modo de referencia valdrán para entrenar distintos ejercicios de velocidad. Por ejemplo partiendo de una zona central coloca conos tanto en zonas cercanas como lejanas de la red. Tu misión será ir y volver a cada uno de los conos combinando el desplazamiento con determinados gestos técnicos al llegar.

La imaginación en el tipo de desplazamientos será tu mejor aliado para trabajar dicha condición física.

La velocidad de reacción también es de suma importancia en el pádel. Es fácilmente entrenable con simples ejercicios que requieran responder a un estímulo rápidamente. Algunos ejemplos pueden observarse en el siguiente vídeo.

En este tipo de trabajo el preparador deberá tener una actitud animante en todo momento para que el deportista aporte lo máximo de sí mismo y así lograr incidir sobre la velocidad de reacción que verdaderamente se da en una partida.

El entrenamiento de las diferentes manifestaciones de la velocidad es de mayor complejidad a medida que incrementa el nivel del deportista. Una óptima velocidad te hará ganar los denominados puntos psicológicos, que harán desgastar a tu rival cuando observe que llegas a todas las bolas lejanas a tu situación.

Zona de padel
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