La limpieza de las zapatillas de pádel

Para limpiar nuestras zapatillas de pádel usaremos un poco de agua caliente y jabón antigrasa, que aplicaremos con un cepillo de dientes, una esponja o un paño húmedo.

La limpieza de las zapatillas de pádel
2013-11-05 2019-12-06

El calzado es uno de los elementos fundamentales para la práctica de cualquier disciplina deportiva (a excepción de la natación). Con el padel sucede exactamente igual: unas zapatillas de calidad nos ayudan a movernos por la pista rápidamente, saltar o derrapar sin correr el riesgo de terminar con los pies doloridos o incluso de lesionarnos (o al menos reduciendo considerablemente la probabilidad de que esto suceda).

Por todo ello, conviene seleccionar correctamente las zapatillas que utilizamos y cuidarlas con mimo para que se mantengan en perfecto estado durante el mayor tiempo posible. Al fin y al cabo, las zapatillas de padel cuentan con unas peculiaridades que pueden deteriorarse sin un mantenimiento adecuado. Por ejemplo, las zapatillas Asics Padel, posiblemente las mejores del mercado, incorporan un gel que garantiza la máxima comodidad del jugador y cuyo efecto durará más tiempo cuanto mejor tratemos las zapatillas.

Pensemos, sin ir más lejos, en Fernando Belasteguín (quien, por cierto, también utiliza zapatillas Asics e incluso da nombre a uno de sus modelos: las Asics Bela). Seguro que al número 1 del mundo jamás se le ocurriría secar sus zapatillas junto a la estufa o el radiador, porque esto podría deformarlas y, por tanto, dejarlas prácticamente inservibles. En este sentido, lo mejor es meter papel de periódico o de cocina en el interior de las zapatillas de padel para que se sequen (e incluso una horma, si disponemos de ella). Y como este proceso dura un mínimo de 12 horas, es esencial tener al menos un par de zapatillas de repuesto.

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¿Cómo limpiar nuestras zapatillas de pádel?

Cuando acabamos la partida de pádel, una vez en el vestuario o posteriormente, lo mejor es golpear las zapatillas contra el suelo o entre ellas, de esta forma toda la sal que tenemos tanto en el interior como en la parte delantera caerá, evitaremos que se nos manche el paletero, o la ropa.

Antes de secar el calzado hay que lavarlo, algo que conviene hacer de forma habitual (aunque tengamos unas zapatillas de padel baratas, con las que no solemos ser tan cuidadosos como con las caras). Lo mejor es limpiar la plantilla y los cordones por un lado y las zapatillas por otro. Para los cordones podremos utilizar la lavadora, pero jamás para las zapatillas y las plantillas, o se deteriorarán. Por el contrario, para limpiar nuestras zapatillas de pádel usaremos un poco de agua caliente y jabón antigrasa, que aplicaremos con un cepillo de dientes, una esponja o un paño húmedo.

Limpia tus zapatillas de padel con una esponja o trapo húmedo

Una vez hayamos realizado este proceso, lo mejor es que sequen en la terraza a la sombre, nunca al sol, ya que los colores se podrían estropear.

En general, estas recomendaciones son válidas para todos los modelos de zapatillas de padel, ya que los materiales utilizados para su fabricación son similares. También es habitual que todas las zapatillas incluyan sistemas para amortiguar los saltos, por lo que es interesante que las zapatillas disfruten de un merecido descanso tras cada uso, para que estos sistemas puedan recuperarse de un modo adecuado.

No meter el calzado en la lavadora

Nuestra recomendación es que no intentéis meter las zapatillas en la lavadora, los materiales y geles que incorporan podrían perder sus propiedades, y más si usamos agua caliente que puede originar que encojan o que el gel se desprenda del calzado, olvidar esta opción y dedicar un poco de tiempo a limpiarlas manualmente.

Un último consejo es que no utilices tu calzado de padel fuera de las pistas, ya que pueden producirse alteraciones en las suelas que den como resultado un resbalón o, en el peor de los casos, una lesión. La suela de pádel con el tiempo acaba desgastándose, por lo que si las usas a diario puede ser que el rendimiento que obtengas no sea el deseado.

Y cuando te pongas tus zapatillas ajusta los cordones con la tensión adecuada, por el bien de tu calzado y por el tuyo propio.

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