2015-01-13 2015-01-11

Los orígenes del pádel lo sitúan entre los deportes outdoor, desarrollándose en pista de muro. En los últimos estertores del pasado siglo aparecieron las pistas de cristal, no del todo bien vistas por los jugadores debido a la falta de hábito, lo que no impidió que acabasen dominando el mercado. Finalmente, dieron paso a los clubs indoor, recientemente posicionados como modelo principal.

Si analizamos someramente los pros y contras de la práctica del pádel en uno u otro modelo de instalación, rápidamente se concluye que las pistas a cubierto llevan ventaja en cuanto a su independencia de las inclemencias meteorológicas que, con mención especial para el viento fuerte, pueden convertirse en verdaderos boicoteadores del juego.

Pistas indoor, la temperatura el peor enemigo

No obstante, en líneas generales la alternativa outdoor es la preferida por muchos avanzados jugadores por el mero hecho de evitar esa desagradable sensación de enclaustramiento que transmiten las pistas cubiertas. Pero no de sensaciones se alimenta solamente esa preferencia por el aire libre, sino que intervienen notablemente factores relacionados directamente con la técnica del pádel. La ausencia de techo elimina las limitaciones en la altura de los globos y condiciona todos los golpeos defensivos y las contraparedes. Por otro lado, la visión es más homogénea al aire libre, pues en las naves indoor suelen crearse zonas irregulares de sol y sombra al penetrar la luz por determinadas oquedades.

Foto: MAITE ELORZA
Foto: MAITE ELORZA

Otro detalle desfavorable de las pistas cubiertas que puede resultar relevante es la alta concentración de humedad que suele concentrarse y que dificulta la respiración e incrementa la transpiración, lo que se traduce en una frecuente sensación de fatiga, en verano las altas temperaturas también juegan un punto en contra de las pistas cubiertas.

El viento juega en contra en pista al exterior

Es obvio que la mecánica del juego está fuertemente condicionada por el tipo de pista, debiendo los jugadores adaptar su despliegue de recursos técnicos como el smash y los globos en función de uno u otro. En ese sentido, la adaptación es más fluida pasando de pista descubierta a indoor que en dirección inversa. En canchas outdoor, saber medir la incidencia del viento sobre la bola es un factor decisivo en todos los golpeos, maniobra que se considera más complicada que acostumbrarse a tener en cuenta la altura del techo si la transición es de exterior a interior. El fuerte azote del viento admite diversas fórmulas para su compensación, como acortar el armado del smash, que hace recomendable dejar picar la pelota y perder la red en globos, o forzar el juego hacia el centro de la pista para que la probable desviación de la bola no la haga rebasar los límites.

Las pistas de cristal pueden jugar malas pasadas en situaciones de humedad o cuando jugamos en invierno, principalmente, por el deslizamiento de la pelota al contacto con los paneles de metacrilato, haciendo que la bola caida al suelo al tocar el cristal, circunstancia que no sucede en las pistas de muro.

Evidentemente, se trata de dos opciones con detractores y defensores entre los aficionados del pádel, lo que esta claro, que debido a las situación que se vive en España y a la desertización de los poligonos industriales en España, las pistas indoor siguen proliferando a un ritmo muy alto.

Foto principal: Imagen en Acción

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