Cómo realizar la transición de defensa a ataque en pádel

Hoy toca aprender cómo realizar una buena transición de la defensa al ataque en nuestro juego de pádel así que ¡no perdáis este par de claves fundamentales!

Cómo realizar la transición de defensa a ataque en pádel
2017-03-28 2019-06-11

A menudo nos encontramos con la situación de querer pasar de ser defensivos a atacantes en nuestro juego y muchas veces no sabemos cómo hacerlo.

El aprendizaje táctico es el punto de inflexión en el nivel de todo jugador de pádel. Asimilar los movimientos que tenemos que realizar según la colocación del rival, el tipo de bola, o nuestra pareja, es imprescindible para sumar el punto a nuestro marcador.

Normalmente se suele aprender el ataque y la defensa por separado, pero la transición de uno a otro es tan importante o más para efectuarlo eficazmente. En este artículo queremos desglosar las claves fundamentales para realizar una transición limpia y ausente de riesgos.

Zona de peligro

Los jugadores de pádel noveles suelen aprender a atacar directamente sobre la red y a defender tras la línea de saque. Pero, ¿qué sucede entonces con la parte de la pista que hay en medio de estas dos delimitaciones?

Es la conocida como “zona pantanosa”, definida también con otros nombres como por ejemplo «zona de arenas movedizas» para indicar que sobre esos metros de nuestro campo corremos grave peligro de que estemos desprevenidos ante golpeos con intención del rival. Esta es la zona que se utiliza durante la transición de ataque a defensa, y viceversa.

Debemos pasar el menor tiempo posible en estos metros. Si pasamos de la red a la pared de fondo, o de forma contraria de atrás hacia adelante, tenemos pocas probabilidades de contestar a un passing o un globo por parte del rival cuando pasamos demasiado tiempo en esa zona. La primera premisa, por tanto, debe ser la rapidez con la que atravesamos esa zona pantanosa.

Volea tras saque

En los primeros pasos tácticos de un jugador de pádel lo que más suele costar es adaptar el movimiento a realizar tras el saque. Viéndolo en un ejemplo práctico pongamos que un jugador efectúa un saque rápido y muy potente.

A priori, parecerá que tiene una ventaja extraordinaria sobre el rival si se ejecuta correctamente, pero si el rival realiza un buen resto, la bola también saldrá con rapidez y velocidad hacia nuestro campo.

Si tras el saque no hemos realizado una transición efectiva de atrás hacia adelante, tendremos que golpearla en dicha “zona pantanosa” perdiendo la iniciativa del punto que nos proporciona el saque.

¿Cómo solucionamos este problema? Voleando con confianza tras el saque y así recuperando la ventaja que nos da sacar.

Otra opción es llevar a cabo un saque más lento y controlado que nos permita ganar la red y realizar una transición cómoda y rápida para no dejar huecos en la zona media. Así obligaremos a nuestro rival a lanzar globos para sacarnos de la parte delantera.

Juego en la zona de transición

Sin embargo es inevitable que todos los golpeos de un partido los hagamos fuera de esta zona. Antes o después, en mayor o menor medida, tendremos que adaptarnos a contestar con golpeos incómodos.

Esto sucede sobre todo en los instantes finales de un partido o, por ejemplo, en un tie break donde las fuerzas brillan por su ausencia y físicamente no podemos contar con el plus de velocidad que tenemos al inicio de un encuentro.

Por lo tanto es una técnica que también tenemos que entrenar y dedicar tiempo, ya que si logramos ser competitivos en red y en pared, pero además en la zona de transición, seremos un hueso duro de roer para nuestro rival, mermando también su motivación ante golpeos incontestables por nuestra parte.

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